Només sóc carn de canó
un bistec més a la planxa insatisfet
i anònim, un fracàs qualsevol, com tu
Jordi Valls
Antes de cada puñalada hay una
sonrisa:
cae de la boca y queda colgada en
el cuchillo,
sonrisa y acero se adentran juntas
en la carne.
Ahora debería decir que me aparto,
que odio esta violencia gratuita
asaltándome cada tanto en la puerta
de casa
vestida como una paloma sucia en un
dintel.
Pero ya soy un hueco y nada puede
hendirse
entre las luces o en el trasiego
del viento
y este hecho llena de impotencia al
asesino.
Unos brazos abiertos pueden ser un
buen golpe.
