Como
una plaga que devora el cultivo.
Como
los hongos que coronan la fruta,
invaden
las fachadas la última colina.
El pie
busca una tierra oculta en el asfalto
y se
queda por siempre suspendido en el aire.
Nada
entrega este suelo a los recién llegados:
las
flores se han manchado con sangre
y con
aceite en el solar en ruinas
que
pasado mañana albergará una fábrica.
Los
niños nacerán en envases de vidrio.
Será
frágil el tronco;
se
romperán creciendo;
como
débiles venas,
como lengua
pinchada.
El cerco
de ventanas no permite observarlos
en el
vuelo que emprenden en los pies de las moscas
de los
que caen algunos
en una
orilla blanda;
de un
arroyo más limpio;
de una
tierra ignorada.
*Publicado en Anónimos 2.0 2012
*Publicado en Anónimos 2.0 2012
