miércoles, 26 de septiembre de 2012

Suburbio





A lo alto.
Como una plaga que devora el cultivo.
Como los hongos que coronan la fruta,
invaden las fachadas la última colina.
El pie busca una tierra oculta en el asfalto
y se queda por siempre suspendido en el aire.
Nada entrega este suelo a los recién llegados:
las flores se han manchado con sangre
y con aceite en el solar en ruinas
que pasado mañana albergará una fábrica.
Los niños nacerán en envases de vidrio.
Será frágil el tronco;
se romperán creciendo;
como débiles venas,
como lengua pinchada.
El cerco de ventanas no permite observarlos
en el vuelo que emprenden en los pies de las moscas
de los que caen algunos
en una orilla blanda;
de un arroyo más limpio;
de una tierra ignorada.

*Publicado en Anónimos 2.0 2012