Este mes de abril, además de lluvias, viene con la publicación de
Un dios enfrente en la editorial
La Garúa. Un nacimiento, tanto de libro como de este autor, que
Jordi Valls recoge así en la contraportada:
(...) Un
dios enfrente es (...) una crónica del
combate que el autor detalla ante el dios que aparece en su propio espejo, ese
enemigo que representa la pérdida del mundo idealizado
y las contradicciones a que conduce a menudo la sórdida
supervivencia; la erosión del refriegue con el mundo va dejando marcas entre la
intemperie del dolor íntimo, del poeta desmoronándose. En el trayecto se
observa la fascinación del poeta por la intangibilidad de los objetos, los
hechos y las personas. Las muestras de fragilidad, que aparecen en un friso de
bajorrelieves tratados con un delgado bisturí preciso en el lenguaje, un trazo
firme de imágenes nítidas: "Amontonas las cáscaras para crear un
lecho." "Somos formas que buscan la llamarada viva." formas que se
deslizan entre una diversidad de voces, desde: Luís Alberto de Cuenca
a Jose Angel Valente o las eléctricas miradas femeninas de Alejandra Pizarnik o
Maria Lainá. Un dios enfrente
nos sorprende en su tránsito por los abundantes destellos de una poètica
que emerge desgarrada en todo su esplendor.
Jordi Valls
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