Este cielo, traza la copa de una palmera
que
termina fundida en la calzada.
Llamea este cielo azul metálico.
Irrumpe
el ruido de un falso chaparrón:
bolsas
de plástico rozando el pavimento.
Esas
rejas son la sombra del balcón
en la fachada
blanca de la esquina.
Llamea
la fachada, espejo solar.
La
cabeza del hombre que se cruza:
caja
vacía para la mudanza.
Todo es
blanco que desprende calor.
Mirar este cielo, es darse un chapuzón
en la niñez.

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